lunes, 3 de agosto de 2015

DOMINGO 19 T.O. 2015. JESÚS EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO.

Estamos en el tercer domingo del capítulo 6º de s.Juan.En los domingos 1º y 2º se habla de "la multiplicación de los panes y los peces y el pasado de Jesús es el pan de vida. todo el que viene a mi n o pasará hambre y e que cree en mi no pasará sed."
 Hoy tenemos otros detalles sobre el discurso del pan de vida ( capítulo 6º) figura de la eucaristía futura y, por tanto, de la Eucaristía actual, sacramento de fe, misterio de fe y de amor, misterio de entrega del Señor, pues al estar con Él ante el sagrario no podemos- por menos- ser conscientes de su entrega por nosotros en la cruz y de su victoria en la RESURRECCIÓN-que es victoria para nosotros- Cuando estamos en oración ante el sagrario debemos darle gracias porque todo lo que ha hecho, hace y hará es por y para nosotros, para nuestra bien, para nuestra vida sobrenatural. Las reflexiones que hacemos estos domingos es para ayudarnos a entender mejor este sacramento, a experimentar y vivir este misterio eucarístico.
 Cristo es ese verdadero PAN de vida. Fijaros como en el desierto Dios les dio-por medio de Moisés-a su pueblo el maná, mientras peregrinaban hacia la tierra prometida; lo comieron y murieron. Sin embargo Jesús nos dice que Él es el verdadero PAN del cielo y que el que lo coma  confiere la vida eterna, el que lo coma no morirá, sino que vivirá para siempre. Nosotros- la Iglesia- vivimos de la Eucaristía y la iglesia celebra y vive la Eucaristía.
 Ese PAN es la misma carne de Cristo para la vida del mundo. Es comida y bebida para adquirir fuerzas para recorrer el camino de la vida  y poder llegar así a la cumbre de la celestial visión. Pero fijaros cómo para acercarnos a este sacramento debemos de estar en gracia de Dios y- si no los estamos- debemos acercarnos al sacramento que nos cura, nos prepara para poder recibir al Señor, pues de lo contrario si nos acercamos en pecado no haciendo distinción entre el pan del hogar y el Pan de la Eucaristía,cometeríamos otro pecado de sacrilegio por no distinguir entre el pan de casa y el Pan de la Eucaristía( nos dice S.Pablo). También-por tanto- debemos de movernos con espíritu de fe, de la verdadera fe de la Iglesia que confiesa, vive, predica y afirma que que el pan consagrado es EL CUERPO, LA CARNE DE CRISTO. Debemos de acercarnos con, fe, en gracia y con respeto a misterio tan divino. Nosotros para vivir la fortaleza de este sacramento necesitamos la ayuda de Dios pues nos recuerda S.Juan lo que dice Jesús:" nadie puede venir a mi, si mi PADRE- que me ha enviado-no lo trae. Todo lo que nosotros podamos descubrir, apreciar, valorar, entender de la Eucaristía es puro don de Dios, es puro don de la fe y no depende de nuestras fuerzas humanas, ni de nuestro saber, porque está por encima de todas nuestras fuerzas y conocimientos.. Dios concede todos los dones a los que son humildes, pues Dios se revela a los sencillos y humildes de corazón; descubriendo sus misterios a los humildes y no a los soberbios. También debemos tener presente al Espíritu Santo, pues en la Eucaristía y antes de la consagración del pan y del vino pedimos "al PADRE  que con la efusión del Espíritu sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor". Señor gracias por toda tu vida, entrega, alimento y presencia entre nosotros para que tengamos fuerzas para avanzar y llegar a la " tierra prometida: la VIDA ETERNA". Visitemos, adoremos, alimentemonos  de Cristo: PAN DE VIDA, PAN BAJADO DEL CIELO PARA VIDA NUESTRA. Santa María, primer sagrario vivo de Dios entre nosotros, intercede por nosotros para que nos acerquemos con frecuencia y en gracia de Dios a recibir a Cristo, verdadero Pan de Vida.

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