lunes, 16 de junio de 2014

CORPUS. 2014.

En este domingo del día 22 de Junio celebra la Iglesia la fiesta de la caridad, del amor, de la entrega del Hijo de Dios  por amor a nosotros y ser nuestro alimento y fortaleza para caminar hacia el Padre: EL CORPUS. En el Jueves Santo, Jesús  anticipa el sacrificio de la cruz y su resurrección instituyendo el misterio de la Eucaristía y, hoy, se perpetua en la fracción del pan para quedarse con nosotros y seguir entregándose al PADRE por nosotros.
 Por este misterio Jesús nos une a Él, hay una comunión íntima con Él y,por Él, entre nosotros, pues ha dicho Jesús: " el que come mi carne y bebe y mi sangre habita en mí y yo en Él y, en otro lugar," del mismo modo que yo vivo por el Padre el que me come vivirá por mi. La comunión no se agota en una persona, sino que es alimento de todos los creyentes que lo reciben en gracia de Dios hasta identificarnos con Él por la acción del Espíritu Santo. Jesús, al recibirlo, nos transforma, pero debemos no solo recibirlo en gracia, sino ser conscientes de que estamos recibiendo y alimentando del mismo Hijo de Dios glorioso. Debemos dejarnos llevar de la acción del espíritu Santo para que surta efecto de identificarnos  con Cristo, pues solo  recibirlo por recibirlo pues va a ser que no.
 La Eucaristía, al recibir al Señor, estamos uniéndonos a Cristo y en Cristo nos unimos todos, pues todos participamos y comemos el mismo pan, pues el pan-hecho de muchos granos y molidos forman un solo pan- así los cristianos al recibir a Cristo nos unimos todos en Cristo y por Cristo.
 Jesús en la Eucaristía, en la misa, es reflejo vivo de su sacrificio por los hombres, pues del mismo modo, debemos saber sacrificarnos como Cristo y por Cristo por los demás con amor, como Cristo.
 También es el día de la caridad, día del amor, pues Jesús ha construido una mesa muy grande y circular para que quepamos todos y nos miremos todos a la cara y no a la espalda, miremos que debemos sentarnos con Jesús y con los demás y lo que comemos para amar y unirnos entre todos. No pensemos que podemos sentarnos a la mesa con Jesús, alimentarnos de Él y no pensar en los demás, acaparar para nosotros con egoísmo- lo más contrario a  Cristo- sentarnos  a la mesa y dejar tirados a los demás. La caridad, el amor no es solo comunicación de bienes es el memorial, actualización del misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús( " anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús. Cuando partimos el pan estamos realizando, asistiendo a algo muy sagrado: un sacramento, estamos partiendo el cuerpo de Cristo para repartirlo entre nosotros  como el alimento para la vida eterna;  es un renovar el amor inmenso con que el Señor en la Última Cena y en la cruz nos amó y, por amor, entregó su vida. Caritas no es algo distinto de la Iglesia, es la misma Iglesia en acción de amor como Cristo que se da y se entrega por todos. Cuando recibimos al Señor el alma se llena de gracia; es el pan vivo bajado del cielo, es nuestro alimento para reponer energías gastadas en el esfuerzo del camino hacia el Padre, la Eucaristía es fuente  de caridad que nos fortalece,nos ayuda ser más humildes, menos soberbios, egoístas, menos orgullosos, menos violentos, menos rencorosos,... Es prenda de vida eterna. Vivamos momentos de oración ante el Sagrario donde está el Señor como está en el cielo. Adoremos al Señor en la Eucaristía. Virgen María, Madre de Dios, intercede por nosotros para que llevemos en nosotros al Señor como tu lo llevaste a casa de Zacarías y Isabel.

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