martes, 11 de marzo de 2014

DOMINGO 2º DE CUARESMA. 2014. LA TRANSFIGURACIÓN

En el primer domingo de Cuaresma, Jesús-permitiendo ser tentado- nos enseña a vencer la tentación; parece que nos ponemos nerviosos por las dificultades que tenemos para recorrer en camino hacia la Pascua de Jesús y en el camino hacia la Pascua eterna. Este segundo domingo es como una antítesis del primero: donde había tentación ahora hay fortaleza, donde había oscuridad ahora hay luz, mucha luz, esperanza, experiencia de Dios. Dios que se ha acercado a nosotros en la Encarnación y camina con nosotros -semejante a nosotros- en todo menos en el pecado, nos exige, pero también nos da más que nadie empezando por nuestra vida humana y luego todo lo demás, nos bendice. Nos invita a buscarle con esfuerzo, con alegría, con esperanza, que estemos siempre ilusionados con su proyecto con nosotros pues nos quiere bien y nos llevará a su presencia y poder disfrutar de Él en la Gloria, esa gloria anticipada  por Jesús en el Tabor ocultando su humanidad y dejando ver su divinidad. Sabemos que la subida a una montaña es siempre difícil, da fatiga, cansancio, sudor, pero después se disfruta en la altura de un horizonte sublime, de éxtasis. Gozosa experiencia de Padre, Juan y Santiago, anticipo de la gloria de la Pascua del Señor y anticipo de nuestra pascua eterna. El Tabor es fuerza que nos transfigura, es oración contemplativa, visual, que satisface plenamente todo nuestro ser espiritual y humano, no podemos aspirar a más.¡ Qué bien se está aquí! dice Pedro. Se nos enseña a orar con Dios en espíritu y verdad, imbuidos y sin distracciones  interiores o exteriores porque todo es silencio, saborear, gustar, escucha,... Jesús nos dice que Él es la luz del mundo, que el cielo es " lumen gloria" esto es el Tabor luz de gloria, luz de resurrección. Al contemplar a Jesús transfigurado nos llenamos de gozo, de ansias de esfuerzo por llegar a la meta. Tabor, monte de teofanía y de encuentro con Dios: el Padre presenta a su Hijo. El Hijo-Jesús- es su Palabra, palabra eterna del Padre engendrado no creado,el Espíritu  es la esa nube que envuelve, alienta, inspira, nos enseña a orar con gemidos inenarrables, es luz de esperanza. También nosotros debemos de tener nuestro Tabor, nuestra experiencia de Dios: de saber en esta Cuaresma la Palabra de Dios, de descubrir su presencia en nosotros en los momentos duros, en los momentos dulces de nuestra vida, de que alguna vez nos diéramos cuanta de que nos llamó: "hijos suyos", de experimentar su exquisito y tierno amor; de haber seguido a Jesús a pesar de la dureza del camino, pero sentados con amor y alegría en su mesa y el Espíritu que nos da experiencia de interior de Dios. Virgen María, madre del Tabor, intercede por tus hijos para que nos llenemos de la luz de la Transfiguración, que nos transfigure tu Hijo.

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