miércoles, 7 de marzo de 2012

TERCER DOMINGO DE CUARESMA. 2012



Antes de poner unas reflexiones sobre el evangelio de este domingo, vamos a decir que el templo de Jerusalén era el orgullo de los israelitas. Simbolizaba la presencia de DIOS en él y de acudir los hombres a DIOS en este lugar sagrado. Era lugar de oración. El templo había sido profanado interiormente por los reyes impíos de Judá y cuantas veces externamente por los invasores. Además los sumos sacerdotes y sus familias manejaban la administración del templo, unas veces para aumentar su fortuna y otras para demostrar su poder. Permitían fomentar el negocio en el recinto sagrado. Permitían vender ovejas, etc. para que se ofrecierran en sacrificio y, así, no caer en otras religiones y conservar la propia. Por eso en el evangelio de este domingo nos presenta a JESÚS en el templo en un gesto expeditivo más que repensivo. Meditemos en las siguientes enseñanzas:La purificación del templo de Jerusalén." No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre". A JESÚS le consume la el amor a su Padre, ese amor lo lleva en si mismo, en su corazón, le quema dentro, quiere la gloria del Padre y, expulsa a los vendedores. Lo supedita todo a la gloria del Padre. Solo quiere hacer la Voluntad del Padre.
Cuando le dicen con qué autoridad hace eso: JESÚS replicó: "Destruid este templo y, en tres días, yo lo levantaré de nuevo". Pero ellos no entendían nada. JESÚS se refería a su cuerpo. Pues Él sabía que en pocos días iba a ser entregado por nuestros pecados a la muerte de Cruz y al tercer día resucitará ( " en tres días resucitará). Este es el templo eregido por su muerte y resurrección. Muere en la Cruz por nuestros pecados y hacer la Voluntad del Padre,y su resurrección es la ratificación, por parte del Padre, de que este su Hijo es el nuevo templo y definitivo templo. Se encuentra en Él DIOS y el hombre en comunión.
Por el Bautismo, nosotros somos incorporados a JESÚS y se nos dice en las oraciones bautismales que somos los templos vivos del ESPÍRITU SANTO. El templo de DIOS debe ser santo, porque somos templo, casa, morada de Dios. Debe estar limpio, purificado, ordenado, en gracia de DIOS. Por el Bautismo debemos ofrecer sacrificios para la purificación nuestra para unirnos a la pasión de JESÚS, que se entrega por nosotros y también por colaborar con Él para la salvación del género humano. Dejarse llevar de la acción del ESPÍRITU SANTO.
María, madre de DIOS y madre nuestra, intercede por nosotros para que estemos purificados como tú y colaboremos conJESÚS por la salvación del mundo.

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